jueves, 1 de agosto de 2019

Extraña.

¿De dónde eres
amor?
Que te noto tan distantes
de las otras.
Ese hoyuelo en tus cachetes
asemeja una estrella que ríe
esa piel que brilla
me hace sospechar
que no existes
y si me acerco
nunca es suficiente
para mí.

¿Dónde duermes
amor?
Que mantienes tan vivo tú cuerpo
como si nada lo tocara
pareciera que duermes de pie
como los violines
cuidando la curvatura
y tu pelo rojizo como arboleda
de Cerezos colorea mis días.

¿Por quién suspiras
amor?
Si no habría iguales entre los hombres
que pudieran acariciarte sin rasgar tu piel,
tus pechos redondos y llenos,
esa alma tan desprotegida
en un mundo tan cruel.

No me lo digas
amor
déjame sospechar
déjame adivinar
déjame el placer
de no saber nada de ti.

Ciriaco A. Pichardo S.

Cuando no estas.

Te perdiste
y has negado a mis ojos
tus encantos
hundidos en un desolado
y frío balcón

creí verte
y solo fue mi imaginación
que te puso allí como aquellos
días
en qué tímidamente respondías
mi fatua sonrisa
que en su insolencia
pretende brillar más que yo

y vino a mí tú rostro
y tus ojos
y esas caderas que
sé ciñe a ti
y tus pies descalzos
hacen desear tus huellas
en mi espalda
en mi pecho
en mis cicatrices

Y la realidad que golpea
me muestra la imagen
triste de tu ausencia
un fondo en blanco y sin forma
de balaustres quietos
y torpes
de macetas de raíces roídas
y sin flores
tan diferentes
tan antítesis
a ti.
Así, supe que no estabas.

Ciriaco A. Pichardo S.

Impasible.

Sé que eres de armas a tomar
y me gusta
como afrontas los problemas
y maldices acalorada
lo pequeño que soy.
Cuando agujereas las paredes
para montar tus cuadros
las cortinas.

Tu rostro impasible
cuando la telenovela
intenta sacar una lágrima
que no te alcanza.

Los abrazos
son una bobería,
las flores lo mismo
que espinas,
las uñas
herramientas de jardinería.

Me empequeñezco
junto a ti
dejándote ser
alma infranqueable.

En la cama
eres distinta
te transmuta la noche
la luna te vuelve tibia
tus fuerzas se desdobla
y tú delicadeza
me deja sin fuerzas
cuando tus gemidos
te vuelven dama
y ya no soy
tan pequeño.

Ciriaco A. Pichardo S.

Amar.

No me amas como en los cines,
tus caricias parecen más palmadas
que lo que pretenden ser.
Y pasó de ti en ocasiones
en la que no estoy dentro mío,
y me lamento al quedar dormido
sin haberte besado.

Cuando el frío azota en mis sueños
me enredas en tus cálidos brazos
en ocasiones me ladeas para alejar el ronquido
cuidando no espantarme.

Y despierto a toda prisa por el retraso,
la ducha me sacude y muestra el nuevo día
de ojos claros que observan el Vaivén
de amores anormales, como el nuestro.

Te luces mirando todo desde mis espinas
y de a veces una flor reluce más que todo
porque el amar no es tan simple
y lo complicado guarda un encanto
que no es simple de explicar.

Cuando has visto de revés mi pecho
cuando miras como miras mis manías
cuando el dulce de mis labios es salado
cuando nunca hay otra vida en mi vida
si el mar en su oleaje me hamaquea
de rodillas o de pie yo voy remando
y la vela que me guía se desguinda
miro al lado y allí estás amada mía.

y es que Amar.. Amor.
Es compartir un colchón en el infierno.

Ciriaco A. Pichardo S.

Aléjate.

Te veo a la distancia de dos amores fugaces,
en dirección a mí, que no espero tu llegada.
Me ladeó y me hago el loco y tú no cambias las pisadas,
y ese vestido de colores sombríos
me hace imaginar lo que me dabas

Pero vil y cobarde te me escondo
porque de lo que hiciste no quiero acordarme
y si veo como veía dentro de tus ojos
no podré escapara de ese abismo infranqueable.

Así que de mí aléjate y busca otros cauces
que mi corazón ya no soporta otra sacudida
huyendo como lo hago, como un cojo
no podré ni aunque quisiera yo ganarte

Tuerce tus pasos, por favor
ex novia rebelde de este cobarde notable
y vuelve inocente a tu redil
sin que tus ojos quieran matarme
con manos limpias y no como antes
pues si otra vez mis labios besas
como carajos voy a olvidarte.

Ciriaco A. Pichardo S.

Nada que decir.

No siempre que escribo lo hago
cuesta de momento encontrar las palabras
que puedan desdoblar mis pensamientos
y es que hay demasiado tráfico
en los hombres rotos y solos
el ruido
las copas a medio llenar me socavan
los ceniceros repletos
evidencian un bloqueo que no tiene fin.

La quietud del corazón
diluye la escasa tinta de los tinteros
y el mutismo de la noche da paso
al zumbido de un viento recién lavado y fresco.
El ruido que ofusca mis pensamientos trastabilla los versos
y el amor que no cesa en su escapismo
muestra la espalda en su andar canallesco.

Trato de vislumbrar su rostro
que viene hacia mi cadavérico y fantasmal
nada que decir, y chupo otro cigarrillo
y el alquitrán, la acetona, el cadmio...
Se cuecen en un crujir ígneo.

Otra colilla al cenicero
la copa ha quedado desierta
la página ha quedado desierta
y otro ruido que me deja
sin nada que decir.

Ciriaco A. Pichardo S.

sábado, 22 de junio de 2019

Consejos.

Me conmueve verla suspirar así
y sus amistosas manos sobre las mías
como seda deslizándose suavemente
me acaricia el alma.

Escucho atentamente
cuando me habla de su galán
y acierto en los consejos
casi siempre
Dice que algunos besos
no le saben a nada
cuando sus manos se apresuran
por su espalda
pos sus nalgas
le entra miedo, por el sabor...
No sabría cómo sería
si debía seguir

–Es normal en principio–
balbuceo inseguro–
todo irá bien.

Se sonroja y me rodea el cuello
río con ella con un hálito desdeñoso
que camufló muy bien
y sus labios se aprietan frente a mí
en busca de mis sabios consejos
que la siguen arrojando a esos besos
que no saben a nada
a esas manos que tocan sus nalgas
apresuradas
como tanto imbécil por todo el mundo
como yo.


Ciriaco A. Pichardo S.