cuesta de momento encontrar las palabras
que puedan desdoblar mis pensamientos
y es que hay demasiado tráfico
en los hombres rotos y solos
el ruido
las copas a medio llenar me socavan
los ceniceros repletos
evidencian un bloqueo que no tiene fin.
La quietud del corazón
diluye la escasa tinta de los tinteros
y el mutismo de la noche da paso
al zumbido de un viento recién lavado y fresco.
El ruido que ofusca mis pensamientos trastabilla los versos
y el amor que no cesa en su escapismo
muestra la espalda en su andar canallesco.
Trato de vislumbrar su rostro
que viene hacia mi cadavérico y fantasmal
nada que decir, y chupo otro cigarrillo
y el alquitrán, la acetona, el cadmio...
Se cuecen en un crujir ígneo.
Otra colilla al cenicero
la copa ha quedado desierta
la página ha quedado desierta
y otro ruido que me deja
sin nada que decir.
Ciriaco A. Pichardo S.
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