sábado, 27 de abril de 2019

No quise.

Siempre la vi entre nubes
el humo malvivía a su alrededor
las botellas se amontonaban
en los rincones donde más de una vez
bebí de ella.

Y era excitante todo aquello
lo salubre del vino sobre tu piel
beber de ella
alucinante.

Varias semanas lo fue
una locura.
Cuando el desenfreno paraba
no quedaba nada entre nosotros
eras una esfinge
sobria
miraba inerme
con esos ojitos que fruncía
ante la luz
no sabía estar sana.

Un vacío de hielo
se interponía en medio
helándolo todo
matándolo todo
querías morir conmigo
pero no quise.

Ciriaco A. Pichardo S.


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