viernes, 22 de febrero de 2019

Murmullo.

Amiga que acosa mis oídos con tu silencio
a mí trepa tus manos, como la Yedra en las paredes
como el sol que tiñe los mosaicos
como la clorofila que las hojas enverdecen.

Cambia el semblante de estos labios y pecados
y ven a mí, imperfecta que me dueles.
Tráeme firme y salado tú costado
y no digas que culpable nunca eres.

Tuyos mis versos que vagan como bucaneros
que en los montes boscosos se entretienen
buscando más que cerdos, carruseles
girando unos labios que enmudecen.

Pero susurra a mis oídos lo que quieras
que el silencio en ti, ya me entristece
que no duelas en el alma como duele
el dormir sin el murmullo de tu lengua.

Ciriaco A. Pichardo S.

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