martes, 5 de marzo de 2019

Doblados.

Mi espera se desvela
observando los pasos torpes del hombre,
avanzando a todos los lugares
a los que lo impulsan las manecillas del reloj,
en busca de algo mientras ignoran todo.

Van doblados subiendo cuestas,
cargados de sueños borrosos e improbables,
con más expectativas que deseo,
con el cansancio como motor de utopías
a las que viven aferrados con manos hercúleas.

Ignorando, si, lo ignoran...
Que en cada paso pasan de lo que si importa,
lo fácil pareciera serle invisible,
lo sublime de lo simple no interesa,
lo que se poseen ya no impresionan a nadie.

Van doblados,
en busca de lo extraordinario
para colgarlo del cuello mientras su brillo dure,
para luego hacer hueco en el cajón
de cosas extraordinarias e ir por más,
siempre más...
Insaciables y doblados.

Subiendo la cuesta,
mientras los veo sentado
desde mi orilla,
y río
y lloró
y me apenó
y deja de importarme
hasta que me veo allí
doblado...
En medio de todos.

Ciriaco A. Pichardo S.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario