Iba calle abajo
el sol me recalentaba la nuca
los autos sobre la avenida
marchaban ligeros
me resguardó la parada del bus.
El humo del cigarrillo
me llevo a la rubia
chupaba el cigarro con
esos labios regordetes
Y rojos, lo dentaba en
cada chupón.
Pasaban todos llenos
hasta el tope
decenas de rostros grasientos
sé amontonaban en el interior
nos miraban como el que está
donde queremos
como si no existieran más buses
La rubia tenía un profundo escote
preguntó si yo era poeta
me perdí en su escote
y negué con la cabeza
dijo que parecía uno
todos lo parecen respondí.
Y no pude dejar de mirarla
y no pude decirle nada más
y su escote se tragaba al mundo
y a mí.
Ciriaco A. Pichardo S.
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