de las abadías ancestrales
que recorro hasta tus brazos
socavando el camino.
Y se hacen eternos mis pasos
que destrozan las hojas secas
de un otoño que de ti pasa
esperando mi llegada.
Las escalinatas pretenden desganarme
pero el perfume que me guía hacia ti
arrastra mi cuerpo encantado
y las flores que de las grutas
de altos muros se asoman,
me sonríen y me indican el camino.
Ese camino que por ti
tantas veces he de recorrer
sorteando los obstáculos
de los amores grandes...
Espero tu despertar junto al mío
por la eternidad que me parece
poco tiempo. Te amo.
Ciriaco A. Pichardo S.
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